Compartiéndoles mi historia…  19

Lo confieso. Estoy en un período “para adentro”, de mucha reflexión y replanteos acerca de dónde estoy parada hoy en nuestra vida sin escuela, y sobre todo acerca de hacia dónde quiero dirigirme. Y en medio, las cosas que quisiera conservar intactas, y aquellas que siento que deben cambiar para que podamos llegar al puerto elegido.

Por eso no estuve posteando. Tengo muchísimas fotos en mi cámara esperando ser subidas a algúna entrada con las actividades que estamos haciendo, pero no sé, antes quería compartir con ustedes algunas reflexiones que están revolucionando mi visión del homeschooling… al menos de NUESTRO homeschooling (vieron que cada familia tiene el suyo propio).

Hoy quiero hablarles de mí. De mi historia.

Y para esto tengo que retroceder en el tiempo…. (es increíble cómo al revisar nuestra propia historia podemos tener más claro el camino a seguir con nuestros hijos).

Supe que quería ser músico desde muy, muy pequeña. Yo no lo recuerdo, pero mi papá me contó que a los 2 años le pedí una guitarra. Y él, destacado pianista, no dudó en comprármela, obvio.
Mi único recuerdo con respecto a esa primera guitarra era que la usaba para asustar a mi vecinita Martina, que vivía en el depa de al lado y no sé por qué extraña razón mi guitarra la aterraba.

Luego nos mudamos, y por fin mi mamá, cuando cumplí los 5 años, me anotó en clases de guitarra. Si los pensamientos pudieran grabarse, podría mostrarles un video nítido… recuerdo cada detalle de ese día… la luz del estudio, la maestra, el atril, el olor del lugar, la sensación de que el pecho me iba a explotar de felicidad…. recuerdo que cuando llegué a casa le enseñé a mis padres que sabía armar el La menor y hacer un ritmo de zamba.

Mis fotos de los actos patrios del kinder siempre fueron con mi guitarra a cuestas, acompañando cualquier canción que la maestra de música hubiera elegido para la ocasión.

Tengo también el recuerdo de acompañar a mi papá a uno de los colegios en donde impartía “cultura musical” en secundaria. Recuerdo que los alumnos me llamaban para que me sentara con ellos y les resolviera sus ejercicios. Otras veces le robaba los exámenes que se llevaba a casa para corregir, y yo corregía algunos ejercicios para que no sacaran mala nota… ¿se daría cuenta mi papá? nunca me dijo nada…

mi primera guitarra tamaño normal =)
.

Pasaron 2, 3 años. A los 8 años me compraron una guitarra “tamaño normal”, ¡qué orgullosa estaba! y con la guitarra, llegó un “pasacassette” en el que podías no solo escuchar cassettes, sino grabar (convengamos que hablo de 1979). Esos 2 regalos hicieron que mi vida musical diera un vuelco de 360 grados.
Recuerdo que me perdía en mi habitación, grabando guitarras y luego reproduciéndolas para tocar arriba las segundas guitarras y armonizar. Y empezaba a tomar consciencia que lo que yo escuchaba cuando escuchaba música, los demás no lo hacían. Y yo no sabía cómo lidiar con eso. Pero tampoco sabía cómo pedir ayuda.

A los 9 me cambiaron de profesor. Al poco tiempo que empecé con él, me puso en un grupo “selecto”, con el que nos reuníamos los sábados a practicar, y dábamos conciertos. Me gustaba ir, me sentía en mi hábitat.

Mis papás me llevaban, me traían, me compraban, me dejaban hacer sin interrumpirme. Pero eso no bastaba… yo me sentía perdida…

A los 13 años empecé el conservatorio. Ingresé en tercer año, rendí libres mis primeros 2 años. Ja! en el momento no me di cuenta, pero algo pasó en ese examen libre. Los profes quedaron inquietos. Años más tarde supe que todos me querían tomar como su pupila. Por suerte, caí con una de las mejores maestras de guitarra que había en ese momento. Ella no sólo era profe, ella estaba activa en el mundo musical: era solista en una sinfónica, y eso es lo que yo quería ser.

Pero a los 2 años de conservatorio, abandoné. Mis papás no cuestionaron, ni opinaron. Me dejaron hacer. Mi maestra se enfureció, pero no le hice caso. Simplemente estaba desganada. No tenía ganas de practicar ni de estudiar.

Si no me fallan las cuentas abandoné y retomé el conservatorio como 5 veces. Y la mayoría de años los rendí libres, simplemente pedía los temas y los preparaba en muuy poquito tiempo. Y así iba avanzando. No era capaz de ser constante (y cuando se toca un instrumento esto es más que fundamental).

A los 15 me prestaron una guitarra eléctrica, y por supuesto armé mi primera banda de rock. Nuevamente la cabeza se me abrió como flor… inventar armonías para varios instrumentos! me perdí nuevamente en mi mundo sonoro, las horas me pasaban como segundos, la música me absorbía por completo.

Luego quise grabar a la banda. Como en esa época la tecnología era todavía limitada, lo que hacía es usar el equipo modular “doble cassettera” de mi papá, entonces grababa el bajo, pasaba el cassete al reproductor, lo ponía en play y mientras se reproducía tocaba la guitarra, entonces en el segundo cassette se grababa bajo y guitarra, lo pasaba a la otra cassettera… y así.

Por supuesto, le rompí el costoso equipo a mi papá, y le desconé las bocinas porque no estaban preparadas para instrumentos. Mi papá jamás me lo reclamó, ni se enojó.

Toqué mucho, aprendí mucho, fui reconocida en muchos lugares. Desperdicié muchas oportunidades.

….

Y cuando salí de la secundaria mi primer trabajo fue… en una oficina, como recepcionista (¿?)
Dejé de tocar. Dejé de estudiar música.

Fue hasta los 28 años que me reencontré con la música para ya no dejarla.

….

¿Qué pasó?

¿Por qué no fue suficiente el apoyo incondicional de mis papás?

Si ellos y yo sabíamos que yo había nacido para la música… ¿de qué manera me hubieran tenido que ayudar a no perderme en mi camino?

Hace falta más que acompañar. Hace falta más que “dejar hacer”.

Definitivamente, hoy siento que nuestra participación como padres debe ser mucho más activa de lo que suponía. Es nuestra experiencia y sabiduría al servicio del talento y las capacidades de nuestros hijos, interviniendo, cuestionando, participando activamente, sugiriendo, mostrando opciones que tal vez ellos no saben ver con claridad.

Aún no lo tengo muy claro, lo que sí sé es que ya tengo que trabajar en esta idea, y encontrar la manera de ponerla en práctica en nuestro día a día…

 

Autor del artículo: Laura Castellaro (315 Posts)

Fundadora de ALAS y argentina adicta al mate, viviendo en México desde 2002. Músico y apasionada investigadora de todo lo que tenga que ver con los procesos de aprendizaje en los niños, proyectos educativos alternativos y necesidades educativas del siglo XXI. Educa sin escuela a sus dos hijas Gaia (2004) y Zyania (2008). Si te interesa el homeschooling, únete a su grupo privado de Facebook!


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20 Comments

Wow… qué profundo. También me lo he cuestionado, junto con otras interrogantes. Qué padre contar con espacios como éste en el que no somos una sola cabeza, sino un montón. Así, entre todas podemos nutrirnos, enriquecernos y abrirnos brecha en este camino inexplorado aún. Gracias por compartir algo tan personal. Me encantó el paseíto a tu pasado.
Un beso!

Laura gracias por la entrada, me regresé a los 70- 80´s junto contigo y realmente estoy convencida que al tomar por completo la eduación de nuestros niños en las manos va completamente involucrado todo nuestro ser y resulta imposible no regresar a diario a nuestra infancia a nuestra historia personal, a cuestionarnos, a replantearnos. Para mí mis hijos han sido la espada que está afilando mi vida en todos los sentidos.Coincido contigo hace falta más que acompañar, tenemos que impulsar, dar confianza y hacer clic en el carácter y corazón de los chicos y quién sabe cuántas cosas más, estamos aprendiéndo. Muchas gracias y recibe un abrazote!!

Gracias por contarnos Laura, me ha encantado conocerte así un poquito más.
Muy profunda la reflexión que planteas y cómo nuestra propia experiencia nos puede ayudar a saber cuál podría ser nuestro mejor papel ahora como madres.
Sin embargo, si creo en la enseñanza que te proporcionaron tus padres al dejarte libertad de elección y hacerte así responsable de estas decisiones.
Supongo que el modelo podría ser ofrecer alternativas, informar de las posibilidades o incluso reforzar la confianza en sus talentos (que a veces la perdemos).
Besos

Una bonita historia Laura. Gracias por compartir.
Todos actuamos según nuestras experiencias. Es normal.
Y creo que en temas de educación las cosas no son blancas o negras. Hay niños que necesitan más estímulos que otros, hay niños que necesitan más libertad que otros, hay niños que necesitan más guía que otros….
Creo que más que la metodología, tenemos que mirar al niño ¿Qué es lo que este niño necesita / o no necestia? Y no ¿Qué es lo que a mi me gustaría que necesita / o no necesita?

Probablemente tú hubieras querido algún estimulo de tu padre, algún apoyo extra, algún empujoncillo. Él no lo vio así. Quizás le podrías preguntar ¿porqué? Por que puede haber diferentes razones para su manera de actuar y lo más seguro es que él pensó que era lo mejor para ti.

Normalmente la gran mayoría de padres hacemos lo que pensamos que es mejor para los niños, según nuestra experiencia y según nuestra información que hemos ido recibiendo de lecturas y experiencias de otros. Pero a veces olvidamos de que lo que realmente importa es mirar al niño ¿qué información me da el niño? ¿qué quiere ESTE niño? Y no el niño del libro tal o el niño en la experiencia tal.

Pero a veces esto es muy difícil y es normal que los padres nos equivocamos. Yo no creo en los padres perfectos (ni en los niños perfectos). Solo creo en los padres honestos y responsables. Y sí, yo creo que es responsabilidad más bien de los padres que no de los niños su educación. Los niños pueden tomar decisiones y tienen cierta libertad está claro, pero un niño desde mi punto de vista no puede caerle toda la responsabilidad de su educación. Es el padre/madre que tiene esta responsabilidad y la tiene que aceptar así y tomarla.

Comparto mucho de tu reflexión. Gracias.

Hola Laura,

Qué gusto volverte a leer, ya te extrañaba pero imaginaba que estabas muy ocupada con ALAS.

Entiendo tu ¿desazón? por no haber continuado con tu pasión con constancia, yo he pasado por lo mismo y también llevo cuestionandome algunas cosas al respecto pero ¿sabes? algo que he llegado a descubrir es que a veces tenemos que recorrer el camino que escogimos para llegar seguras a buen puerto y todo ese aprendizaje en el trayecto nos lleva a ser lo que somos y a adquirir un poquitín de sabiduría.

Y estoy con Marvan, no todos los niños son iguales ni las madres tampoco por eso la mejor referencia es ver hacia dentro y no a los métodos.

Saludos y gracias por compartir un poco de tu pasado.

Que bonita reflexión Laura y cuanta razón tienes. A veces no solo hace falta acompañar para educar, sini como bien apuntas dando un consejo y proponiendo algunas salidas diferentes. Yo no tuve la suerte que tiene mi hijo tal vez la vida seria distinta no lo se…..
Gracias

Laura, me has hecho recordar que a Dharma la inscribimos en un preescolar musical, de la escuela de la sinfónica de Venezuela, lo mejor de lo mejo, tenía ella acabados de cumplir 3 añitos, fue todo espectacula, cuanto orgullo el de los padres, cuanta contento en la niña, quería vivir allí. Pasa el tiempo ya tiene 6 años, decidieron que era hora de pasarla ha algún instrumento, comenzó en piano…guaaaaaooo que felicidad, pasa el tiempo y que bella se vé al piano, bellicima…de pronto ya no quiera nada de piano, nada de escuela de música, alega que no quiere ser músico…hasta allí llego todo…aún nos ponemos muy triste al recordarlo. Fué tu decisión…¿que podíamos hacer?:'(:'(

Priss! sí, definitivamente poder compartir nuestras inquietudes, dudas, descubrimientos, ideas, nos permite tener gran información, pero sobre todo, como una “conciencia colectiva” que hace que puedas avanzar de un modo que antes era imposible.

Beatriz, pienso igual… aunque aún no sé concretamente de qué manera, pero sí sé que tengo que involucrarme de otras maneras con mis hijas.

Maribel, claro que sí! yo no me voy a cansar de agradecer a mis padres por haberme dado libertad en mis decisiones siempre. Pero a la vez, cada vez estoy más convencida que esa libertad DEBE de estar acompañada de otras cosas…. es como si yo le permitiera cruzar una avenida a mis nenas sin antes no haberles enseñado a usar los colores del semáforo, las líneas peatonales… sigo insitiendo que hay cosas que se me están escapando..

Marvan! tenés toda la razón y no lo había contemplado, aunque puede resultar muy obvio… cada nene es único, y por lo tanto si otra persona hubiera estado en mi lugar, tal vez no hubiera perdido su camino, y por el contrario, la libertad de elecciones y de acciones hubiera permitido que llegue hasta el infinito…. mi pregunta es, si en realidad no serán ciertas habilidades genéricas en las que habría que trabajar con los chicos, independientemente de sus características particulares, que ayudarían a que puedan enfrentar mejor el mundo, sin necesidad de quitarles la libertad o interferir con sus decisiones…
Y también, por supuesto, la observación permanente (esto sí lo tengo claro) de cada hijo como ser único, con sus necesidades únicas..

Ivett, es súper interesante tu punto: encontrar la oportunidad a un aparente fracaso. Seguramente no sería quien soy si no hubiera recorrido el camino que elegí… me has dejado pensando…

Carolina, a eso iba! yo seguiría dando la libertad que me dieron mis padres, pero tal vez lo que les reclamo (pobrecitos jaja!) es que no se hayan involucrado, con lo que eso significa.

Alana, tal vez Dharma se saturó, o simplemente noera su momento. Por mi experiencia en el campo de la enseñanza musical, un profe demasiado exigente, aburrido, intenso, a edades tempranas, puede hacer que odies la música.

Abrazos a todas, mil gracias por aportarme, de estos comentarios me llevo mucha tarea por hacer =)

Wow… cuanta reflexión hay en tu escrito y, también, en los comentarios. Somos quienes somos hoy gracias a TODO lo que hemos vivido. Yo también pienso, a veces, que si mi mamá esto o aquello, que si papá… Pero en lo más profundo de mi corazón sé que lo que hicieron “mal” lo hicieron por que en ese momento no sabían hacerlo mejor. Si te hubiesen forzado quizás algo no sería hoy tal y como es… No sé…

Un beso bonita.

hola, que buena reflexión, es bien difícil saber cuando hay que seguir motivando, cuando insistir y cuando es mejor simplemente dejar pasar lo que tenga que pasar, todos tenemos ese tipo de situaciones en nuestra historia, y finalmente somos esa suma de éxitos, fracasos, caminos que no llegamos a desarrollar del todo por el motivo que sea. a mi también me dejan pensando lo que tu escribiste y los comentarios.

Hola Lau!!

Me gustó mucho conocer este otro aspecto tuyo, la Laura niña!!
Coincido mucho con vos, que como padres es muy importantes involucrarnos.
Pienso que tenemos la responsabilidad de MOSTRARLES a nuestros niños los pro y contras de cada desición que vayan a tomar, por ejemplo lo que hablábamos en la mesa redonda sobre la importancia y el hábito de lavarse los dientes, pues “si tú hijo decides no lavártelos, al cabo de un tiempo tu dientes se carearán ( no se si se dice así)te dolerán, se verán feos, etc…”.
y tratar de estar alertas a aquellos talentos que Dios depositó en cada uno de ellos para que sean desarrollados, pues creo que allí hay una parte muy importante de cada ser, somos un poco nuestro talento, o talentos. Tú eres Músico!! en tu escencia lo eres y creo que hacer música te hace sentir plena.
y creo que toda la creatividad que llevas dentro la vuelcas en otras áreas de tu vida, en el día de hoy lo haces con Alas, con tus hijas y demás.
Querida Laura estás volando muy alto muy alto como una hermosa melodía!!

Lau Lauuuuuuuuuuuuuuu emocionante y me permito opinar que si, estoy de acuerdo con vos, que si hay que dar mas,y estar atentos a que les pasa a nuestros hijos, para que lado vas sus habilidades y ofrecerles todo loque tengamos a nuestro alcance, ellos decidiran, pero si estamos para empujarlos un poquitin puede q se “pierdan” de ellos mismos. Te quierooooooooooooooo. Laura Vallone

Ivonne! justo vengo de leer tu post de pelis, buenísima idea de hacer una lista entre tod@s!
Ay sí, ya sé, tengo ideas encontradas, porque soy consciente que somos la suma de todo lo vivido, y de las personas que nos rodearon en algún momento de nuestras vidas y aportaron lo suyo (en mayor o en menor medida), y hoy no sería quien soy si las cosas hubieran sido diferentes… pero sabés? soy feliz con lo que soy en esencia, pero tal vez una actitud diferente de mis papás en algunas cosas específicas, hubieran ayudado a que yo no cargara con defectos que la verdad no suman a mi esencia, pero sí harían la diferencia en relación a mi “hacer”… es complicado de explicar en un comentario, ojalá me hayas entendido..

Vane!!! me hace sentir bien lo que me escribís, de verdad. Gracias!!! es un tema delicado, porque hay que tener la visión como para detectar la delgadísima línea que separa el involucrarse del invadir o imponer o presionar…. espero que todas tengamos la sabiduría como para saber dar lo que nuestros hijos necesitan, en el momento en que lo necesiten…

Laurita lindaaa!!!! jaja!!! las historias personales!! vos sabés, mi post fue sólo del aspecto musical de mi historia, pero mi refexión abarca todos los aspectos de mi historia personal que, como la tuya, habla de una “falta de algo”…. me encantó que pasaras por aquí!!!!!!!!!

Besos y abrazos compañeras de ruta!!!

Hola Laura

me gusta mucho tu blog, por tanto me gustas mucho tu, eres una hermosa persona haciendo cosas maravillosas, felicidades!!

Te comento, yo soy cristiana, y la educación en casa tiene fundamento bíblico, pues a los padres y no a maestros externos corresponde la formación de sus hijos. Y hay un salmo que dice:

Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Y me llama la atención que Dios ve a nuestros hijos como flechas, que estan en nuestra aljaba y nosotros les damos dirección e impulso.

Ellos pueden llegar tan lejos como nosotros les sirvamos en hallar su meta. Coincido contigo, hace falta mas que “dejar hacer” porque sin ser autoritarios, no debemos dejar de ser ese arco en sus vidas… eso creo yo.

Saludos y bendiciones!!

Giss, me ha encantado esa analogía de ser “arco ” en sus vidas! mi duda, mi conflicto, no sé cómo llamarlo! es hasta dónde debemos apuntar nosotros a esa flecha que son los hijos…. quisiera encontrar una forma de “lanzarlos”, pero que sean ellos los que elijan la dirección…. será mucho pedir?

Abrazos, y bienvenida!!!

No se quien fue primero en la utilizacion de los hijos como flechas.
Aqui dejo un link del hermoso poema de K. Gibran donde de manera magistral toma dicho tema:

http://bebesyespecias.wordpress.com/2008/05/16/poema-tus-hijos-de-kahlil-gibran/

Y recuerda que SU DIRECCION es la de ellos por mucho que nosotros los padres aspiremos lo mejor para ellos ellos tienen sus propias lecciones que aprender que no necesariamente son las nuestras.

Taonadamente.

Lau, que gusto conocerte!
Me parece que solo quienes verdaderamente están involucrados en la formación integral de sus hijos, pueden hacerse estas preguntas y tener este tipo de reflexiones, profundas. Supongo que siempre iremos transitando en medio de la duda, o mejor dicho: entre preguntas sin respuestas :) . Una cosa es segura: !lo haremos lo mejor que pudimos! Porque siempre estuvimos alerta, expectantes, en cada paso que dimos con ellos.
Un abrazote!

Hola,
Hoy leo tu blog por primera vez.
Tremenda reflexión.
Yo creo que tal vez la cosa va por, primero, estar siempre atentos para reconocer las oportunidades que se presentan de que nuestros hijos tengan experiencias nuevas, y ofrecérselas.
Segundo estar siempre atentos para reconocer dónde podrían estar sus intereses, sus aptitudes, y conversar sobre el tema, buscarles oportunidades, en fin, estimularlos por ahí.
Tercero, estar atentos para reconocer cuando ellos mismos nos piden o desearían o agradecerían ayuda, guía, apoyo, y procurar dárselo dentro de nuestras posibilidades.
Cuarto, estar atentos a cómo les va por esos caminos y ofrecerles orientación, posibilidades, desafíos, ayuda, acompañamiento, crítica constructiva, etc.
O sea: involucrarnos, apoyarlos, sí, pero sin dejar de permitir que sean ellos los que libremente hagan su vida, lo más informadamente posible.
Y quinto, confiar en que hemos hecho todo de lo que hemos sido capaces, y ellos han hecho todo de lo que han sido capaces, y disfrutar del resultado.

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