Aprender de los expertos – Ir a la fuente  1

 

No soy buena para las manualidades o labores. Tampoco me llama hacerlos pero adoro ver lo que hacen otros, me parece algo casi-mágico, seguramente porque a mí no me sale.

A mis hijas sí le gustan los trabajos manuales: coser, tejer, hacer collages, pintar; adoran Art Attack y todo lo que se le parezca. Trabajan con arcilla, se pasan horas buscando en la tablet videos tutoriales para hacer bijouterie. De hecho Gaia tiene un emprendimiento con su mejor amiga en el que venden, entre otras cositas,  bijou artesanal que ellas mismas confeccionan.

Siempre va a pasar que a nuestros hijos les gusten cosas que a nosotros no, o quieran aprender cosas que nosotros no podamos enseñarles. Por esta razón hoy quiero hablar de un tema muy importante: El aprendizaje a través de expertos. Esto es, acercar a los chicos a personas que sean muy buenas en lo que ellos quieren aprender. Y no sólo eso: personas que sean apasionadas del tema en cuestión.

Cuando se habla de aprender de los expertos, usualmente relacionamos meterse a clases de música, de ballet, de taekuondo y demás cursos “extraescolares” tradicionales. ¡Y claro que sí cuentan! Pero hoy yo te hablo de otra cosa. Te hablo de acudir de manera no-formal a alguien que pueda enseñarnos lo que queremos aprender. Te hablo de desarollar en los chicos la habilidad de buscar el conocimiento tanto en un libro como en una persona (vecino, familiar, señor del negocio), de manera autónoma. Es muy importante enseñarles que el aprendizaje no es pasivo ni estático, que es irreal aquello de que hay que sentarse a “esperar a que te enseñen algo”. Te invito a fomentar el famoso “aprender a aprender”, básico para que tus hijos alcancen todo lo que se propongan.

Pensando en esto, quiero compartir una experiencia que vivimos en las últimas semanas.

Tuvimos la visita de mi mamá durante un mes. Cada semana, íbamos al tianguis (especie de mercadito ambulante o fijo, en donde hay puestos en los que se vende desde verdura hasta ropa, de todo un poco) para comprar la verdura y otras cositas. En una de esas visitas, mi mamá les regaló unas telas para bordar, hilo y aguja. Las nenas estaban súper entusiasmadas, ella sólo se sabía un punto muy básico y se los enseñó, y con esa mini clase las nenas comenzaron a bordar las líneas más sencillas.

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Una vez que terminaron necesitaban aprender cómo rellenar las figuras, y mi mamá no sabía (y yo menos).

Entonces se les ocurrió visitar a la señora que vende las telas y los hilos, y preguntarle. Fuimos al miércoles siguiente, y la señora muy gustosa les enseñó unos puntos, y estuvieron como media hora con ella. Obviamente la señora estaba que desbordaba entusiasmo, ella era bordadora, tenía un negocio de bordado y unas personas apreciaban sus conocimientos y estaban allí para aprender de ella. ¡Aprender directo de la fuente!

Llegando a casa ya pudieron rellenar las figuras, estaban súper contentas.

Al día siguiente vino la señora que me hace el aseo una vez a la semana (una divinura de persona y una ayuda enoooooorme para mí) y le preguntamos si ella bordaba. Nos dijo que sí, y las nenas le pidieron que les enseñara más puntos. La señora no cabía en sí de orgullo, de emoción, de alegría… ¡qué se yo!! estaba feliz la señora. No sólo les enseñó los puntos, sino que al día siguiente vino de sorpresa y nos trajo unos bordados que ella había hecho, para que vean cómo eran los puntos y cómo se hacía. Mis hijas quedaron admiradas por el bordado de la señora.

Después las nenas complementaron con los infaltables tutoriales en youtube, y en conjunto, aprendieron muchísimo (y su entusiasmo es tan contagioso que tal vez algún día intente bordar algo sencillo y les pida que me enseñen).

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Aprender de los expertos. Ir a la fuente. Enseñarles a acercarse a personas que saben bien lo que ellas quieren aprender. Enseñarles a no temer preguntar, porque a la gente le encanta que la reconozcan como experta y le pidan su ayuda.

 

Te dejo como tarea que, la próxima vez que tus hijos quieran aprender algo que no sabes o no te gusta, acudas a algún experto, seguro estará más que dispuesto a enseñarles y a transmitir su pasión y conocimiento.

 

 

Autor del artículo: Laura Castellaro (315 Posts)

Fundadora de ALAS y argentina adicta al mate, viviendo en México desde 2002. Músico y apasionada investigadora de todo lo que tenga que ver con los procesos de aprendizaje en los niños, proyectos educativos alternativos y necesidades educativas del siglo XXI. Educa sin escuela a sus dos hijas Gaia (2004) y Zyania (2008). Si te interesa el homeschooling, únete a su grupo privado de Facebook!


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1 Comment

Otra vez gracias Lo tengo que poner en práctica ya que mi chaparrita de 8 años está muy inquieta con querer dibujar. Por cierto que agradecería algún contacto con maestros o cursos acá por Tlahuac en el D.F.

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